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El Ayuntamiento de Muskiz ha adjudicado los trabajos de la segunda fase para la sustitución de alumbrado público por otro más eficiente, de tipo LED. Con esta iniciativa se pretenden reducir las emisiones contaminantes, aumentar la capacidad lumínica de las farolas y disminuir, al menos, en un 60% el gasto energético correspondiente a los elementos sustituidos.

El alumbrado público medioambientalmente eficiente va a llegar a los barrios de Pobeña, Las Acacias, Oiankas, San Julián de Musques, la Casería, La Rabuda y las zonas de Autonomía, la iglesia de San Juan e Ibaigane. La actual corporación ha adjudicado los trabajos para la sustitución de un total de 759 luminarias y, cuando a finales de octubre se encuentren instaladas, más del 60% del municipio contará con un alumbrado respetuoso con el medio ambiente.

El Ayuntamiento de Muskiz tiene previsto invertir una cuantía final de unos 570.000 euros en la sustitución de todos las farolas del municipio, de los que en torno a las 232.000 euros se han invertido en la primera fase –ya ejecutada a lo largo de 2014- y unos 180.000 corresponden a esta segunda fase, en la que se han ahorrado unos 100.000 euros con respecto al coste estimado en la licitación.

Durante esta segunda fase para la obtención de un alumbrado público eficiente, se van a sustituir las farolas de alta presión de sodio, halogenuro metálico y las de vapor de mercurio, si las hubiera. Las nuevas luminarias a instalar serán LEDs y la corporación solicita a la empresa adjudicataria mantener la estética de la zona en la que se instalen. Por ejemplo, en el barrio de Pobeña se procurará que mantengan ese aire antiguo que aportan las de hierro forjado que existen actualmente.

Otra medida adoptada recientemente y que se inscribe dentro de la línea de esta política de alumbrado público medioambientalmente eficiente, ha sido la sustitución de las luminarias del campo de fútbol 7 del polideportivo municipal.

Reducir consumos

Con la instalación de este nuevo alumbrado público, el Ayuntamiento de Muskiz persigue tres objetivos prioritarios: reducir las emisiones contaminantes, aumentar la capacidad lumínica de cada una de las farolas y reducir a la mitad el gasto energético.
En relación con estos dos últimos aspectos y con el fin de ser lo más eficaz y eficiente posible, cada luminaria tiene la capacidad de regular su flujo de forma autónoma. De esta manera, se conseguirá un ahorro en el coste eléctrico –estimado en torno al 60%- y se mantendrán los niveles lumínicos de seguridad.

Esta iniciativa se inscribe dentro de las medidas impulsadas por la corporación muskiztarra para la reducción de las emisiones de anhídrido carbónico a la atmósfera y recogidas en el Pacto de Alcaldes y Alcaldesas (PAES). Con esta actuación se estima que se dejarán de emitir en torno a las 49 toneladas de este gas de efecto invernadero.

Esta segunda fase para la sustitución del alumbrado público por otro más eficiente energéticamente estaba previsto acometerla a lo largo del año 2015. De hecho, el Ayuntamiento de Muskiz había adjudicado los trabajos a un empresa que no ha podido realizarlos por haber quebrado. Motivo por el que la actual corporación se ha visto obligada a iniciar nuevamente los trámites de adjudicación.